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martes, 21 de febrero de 2012


¿ERAN LOS PADRES DE ADÁN HOMBRES? 

El texto del Génesis precisa que a la hora de crear al hombre, Dios cogió polvo de la tierra para modelarla, antes de «_insuflar en sus narices un aliento de vida ». (Gn 2, 7). Este polvo de la tierra, que otras Biblias traducen como “barro” o simplemente “tierra”, podría significar de modo imaginado que nuestro primeros padres fueron creados a partir de una materia preexistente. Algunos exegetas piensan que esta materia preexistente designa el último eslabón de la evolución antes de la aparición del hombre. Otros piensan que designa al mismo Adán, antes de recibir de Dios el alma espiritual.
Lo que hay que comprender bien, es que los padres de Adán no eran hombres. Cuando murieron, no fueron al cielo, ni al infierno y mucho menos al purgatorio. Ellos han cesado simplemente de existir como los demás animales. Pues los animales no poseen alma espiritual. El principio que los hace vivir, aunque a veces

complejo y cercano al hombre, está ligado a la materia. El hombre, en revancha, posee algo más: una inteligencia y una voluntad que le permite ser sujeto de sus actos, de sustituir el instinto y sus pasiones por sus decisiones personales, y ser responsable de todo. Con justo título, Santo Tomás de Aquino coloca al hombre a caballo entre el ángel y la bestia: de ángel tiene el espíritu, la inteligencia, la voluntad y la inmortalidad. De animal tiene todo el resto: las pasiones, el instinto, los sentimientos. En cuanto a la mortalidad, también la tiene el ser humano, pero de una forma que no es definitiva.

¿HA SIDO CREADO EL HOMBRE ANTES QUE LA MUJER?

Hay dos narraciones del Génesis que cuentan la creación del hombre y de la mujer. La primera afirma que Dios creó simultáneamente a Adán y Eva, a su imagen (Gn 1, 27). La segunda precisa que Dios creó al hombre primero, después a la mujer, modelándola partiendo de una costilla de su marido (Gn 2, 21-23). Pero las dos versiones no se oponen, pues el segundo texto, de una gran riqueza simbólica, expresa una verdad de carácter ontológico, y no cronológico, Como lo han comentado algunos padres de la Iglesia, en el siglo IV. La primera narración subraya la igualdad natural del hombre y de la mujer: Dios los ha creado “en un solo acto” y les dio una misión común: la de crecer, multiplicar la tierra y dominarla (Gn 1, 28). La segunda subraya la complementariedad del hombre y de la mujer: Aunque las dos hayan sido creadas a imagen y a semejanza de Dios, la costilla de Adán simboliza el hecho de que la mujer procede del hombre, como el Espíritu Santo procede del Padre sin ser su hijo. Guardadas todas las proporciones, por supuesto. ¿Qué significa que el hombre es el principio de la mujer, sin ser sin embargo su causa? ... Muy sencillamente que el hombre está hecho para la mujer, y la mujer para el hombre. Como lo testimonia el grito alegre de Adán, cuando descubre a su mujer: « Esta vez, ésta es hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta se llamará mujer (Isha), porque ha sido tomada del hombre (Ish). » (Gn 2,23). Es propio de las personas vivir en comunión. La segunda narración del Génesis indica que el hombre no ha sido hecho para vivir con otra, sino para la otra.

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